13 diciembre, 2006

Trabajando por las noches

Hace dos semanas estuve en el montaje de una pasarela que he proyectado. Odio los montajes. Se supone que todo debe ir bien, que las pilas están donde deben y que la pasarela mide lo que debe medir, pero siempre paso un par de días pensando que se va quedar corta o larga. Y es que sucede en las mejores familias no creáis.
El primer vano
Claro que peor es que se doble, se rompa o haya un accidente. El caso es que siempre pasas nervios, siempre pasas frío y siempre te encuentras con algo que el contratista ha hecho como se le ha puesto en los huevos. ¿Que para que voy?, pues para estar, porque en realidad yo ahí no hago nada ni tengo ninguna responsabilidad, esta es del contratista. Pero bueno, nunca viene mal estar por si acaso.
Montaje
El proceso no era muy complicado. La pasarela se montaba en cuatro tramos de unos 30 m de longitud. Había que apoyar cada nuevo tramo en el que se acababa de colocar, se soldaba y ya está. El problema era para el contratista, que debía pedir permiso a carreteras y a RENFE para cortar la vía que pasaba bajo la pasarela y la carretera desde la que colocábamos los tramos. También cortábamos una línea de alta tensión unas horas, y habría que haber pedido permiso a los municipales de un pueblo porque no dejaron pasar al transporte especial y se retrasó todo un poco. Menos mal que sólo fue un poco, que si se pasaba lo hora daban la luz de la línea de alta y a dejarlo todo para la semana siguiente. Volver a pedir permisos, traer la grúa... y a palmar pasta.
Montaje
Al final, sin mayores sobresaltos, encajo sorprendentemente bien y nos fuimos a sobar a eso de las tres de la mañana (el de la foto se quedó soldando). Todo empezó a las nueve.
¡Encajó!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

dios!!!!!!!!!! como me pone el soldador

saldudos -mon

le petros dijo...

sos un genio

Potx dijo...

Las pasarelas de dos en dos, uaa, uaa!